Nuestra Redes Sociales

La historia reciente de nuestro país se vio marcada por innumerables casos de corrupción vinculados al kirchnerismo, cuyas investigaciones tienden a obstaculizarse conforme pasa el tiempo. Durante las distintas gestiones de este espacio político, las instituciones han sido vulneradas y maniatadas en términos difíciles de demarcar. La impunidad abunda acompañada de un poder casi ilimitado que gran parte de la sociedad ha permitido consolidar, a tal punto que se logra tomar medidas fraudulentas sin ningún tipo de injerencia.

Las investigaciones que involucran a la actual vicepresidente se tornaron delicadas a partir de la dudosa muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015, los escraches posteriores, y actualmente con las amenazas que sufren los fiscales que continúan con los procesamientos. Las declaraciones de Diego Luciani ganan día tras día mayor trascendencia mediática por la dureza y la franqueza que cargan, a tal punto que se convirtió en un nuevo “enemigo” del peronismo. Las redes sociales se hicieron eco y el apellido del fiscal encabezó los trending topics de la semana.

En un momento tan delicado como el que toca atravesar, en el que se evita polemizar o entorpecer la investigación, el presidente sin precedentes Alberto Fernandez tuvo la ocurrencia de hacer un comentario más que desafortunado que se puede entender fácilmente como una amenaza. El repudio de la oposición era extremadamente necesario, al igual que avanzar por las vías institucionales para frenar tanta impunidad, es por ello que se intenta forjar un juicio político.

Más allá del comentario en sí y del autor, es fundamental priorizar la fuerza de las instituciones por sobre cualquier nombre, sería un error muy grave dejar pasar esta situación, ya que habilitaría futuras situaciones que atenten contra la integridad republicana del país.

Considero indignante la falta de accionar de un sector de la oposición, que hizo oídos sordos minimizando la gravedad de la amenaza. Me invita a la reflexión de cómo sería un mandato de este tipo de personas, cuya tibieza quema. La política se trata de consensos y diálogo, pero cuando se traspasan límites peligrosos, no repudiarlos es sinónimo de complicidad.

Las amenazas y las formas “patoteras” del oficialismo dejan en claro el modelo de nación al que se aspira, la oposición que toma cartas en el asunto también evidencian otro muy distinto, bregando por las instituciones. El sector que se mostró indiferente es el más preocupante por las incógnitas que refleja. Lo que está claro es que Alberto pasará a la historia como un presidente sin precedentes.

Por: Francisco Garavaglia

Continue Reading
Advertisement