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Daniel Scioli fue, durante muchos años, una pieza clave en la construcción del kirchnerismo, pero luego de la derrota en su sueño presidencial a manos de Mauricio Macri en el balotaje, dejó de estar en boca del grueso de la sociedad.

Luego de la asunción de Alberto Fernández en 2019, Scioli fue nombrado embajador en Brasil, un cargo importante puertas adentro, pero que no le devolvió el conocimiento que había conseguido durante la campaña en 2015.

Ahora bien, como ya es costumbre, el presidente cedió ante su jefa, Cristina Fernández de Kirchner, y despojó de su cargo a uno de los más acérrimos defensores del “albertismo”, Matías Kulfas, en medio de las disputas con La Cámpora por el conflictivo gasoducto Néstor Kirchner. El designado para reemplazar a Kulfas en el Ministerio de Desarrollo Productivo fue Scioli, a quien sorprendió el llamado del presidente para ocupar ese cargo.

Lo cierto es que “el pichichi”, sin ser especialmente querido por el kirchnerismo duro –y menos por el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa- fue elegido más de una vez para ocupar cargos muy importantes. Tal es así que fue el Vicepresidente de Néstor Kirchner, gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante los gobiernos de Cristina y, luego de cumplir sus mandatos como gobernador, fue candidato a Presidente.

Hoy, como Ministro de desarrollo productivo, buscará continuar con su discurso optimista y esperanzador que lo llevó a ganar la primera vuelta en las presidenciales en 2015 y, quién sabe, lo podría llevar a ser nuevamente candidato a la presidencia o a la gobernación, cargo que ocupó en dos ocasiones. El mismo, en una conversación con La Nación, se definió como “un especialista en cerrar grietas y desestresar situaciones”.

Durante su gestión deberá demostrar si es capaz de cumplir esa tarea tan difícil, pero por lo pronto, su asunción ya generó otra grieta dentro del gobierno; con Sergio Massa. El referente del Frente Renovador tiene conocidos rencores con Daniel Scioli, los cuales se acrecentaron al notar que el ex gobernador tiene intenciones de ser candidato a la presidencia, algo que Massa busca hace ya muchos años.

No es casualidad que en las redes la famosa “Ola naranja” comience a asomar la cabeza, y que se hayan viralizado antiguos spots de campaña de “el pichichi”. Dentro del massismo, con mucho enojo, olvidan la promesa de que, luego de construir el albertismo, sería la corriente afín al ex intendente de Tigre quien tome la delantera en el Frente de Todos (contra todos). Desde el sector del Presidente de la Cámara de Diputados, se dice que hasta planean dificultarle al Presidente aprobar algunos de sus proyectos de ley, ya que peligra la candidatura de Massa o, al menos, lo obliga a disputarla en una interna con una figura de peso.

Es claro que Scioli se ve beneficiado en este round ya que volvió al cuadrilátero y tiene la posibilidad de volver a ganar protagonismo. Por su parte, Sergio Massa se ve golpeado ya que pierde terreno en su sueño presidencial y, para su disgusto, lo pierde con una persona que para nada es de su confianza. Massa pierde terreno pero el claro perdedor tras esta jugada es Alberto Fernández, que no sólo pierde a uno de sus principales defensores, sino que también pierde toda posibilidad de presentarse a una reelección.

Para cerrar, es clave remarcar que Scioli no es el principal ganador, sino que, como en casi todas las jugadas del oficialismo, la principal beneficiada es Cristina Fernández de Kirchner, ya que tiene claro que su fuerza política tiene muy pocas chances de volver a ser gobierno en 2023, pero sabe que las chances son pocas y no nulas porque cabe la posibilidad de que el Pichichi se destape con un gol de mitad de cancha que los lleve a la victoria en la gran final de 2023

Por: Tomas Ingoglia

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