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En el día de ayer, se dio a conocer la renuncia de Martín Guzmán al ministerio de Economía y se barajaron muchos nombres para sustituirlo: Marco Lavagna, Cecilia Todesca, Álvarez Agís y el tándem Martín Redrado – Sergio Massa.

Si bien parecía, como comenté en el artículo titulado “Sin rumbo” que la última opción sería la que finalmente se haga cargo del ministerio, Cristina Fernández de Kirchner volvió a hacer de las suyas, y tras una acalorada discusión con Alberto Fernández, decidieron que Silvina Batakis, ex ministra de Scioli en su paso por la gobernación, sea la nueva ministra de Economía de la Nación.

Nuevamente, esta decisión, además de ser un golpe para Sergio Massa, demuestra la ineptitud del gobierno, y evidencia que el presidente toma todas y cada una de sus decisiones obligado por las circunstancias y no tiene un plan económico, algo que, como lo vemos nosotros, también lo hacen los mercados y no es una buena señal.

Por su parte, el nombre de Silvina Batakis no asusta a los mercados internacionales, pero tampoco los tranquiliza por dos motivos: el primero, es que no tiene el peso político necesario para convencerlos de que tiene la capacidad de trazar un plan económico potable y segundo, que la decisión sea tomada el domingo a última hora permite pensar que no era la primera opción ni mucho menos.

Dejando de lado el costado económico y enfocándonos en las consecuencias políticas, podemos observar, como en todas las jugadas del gobierno, grandes ganadores y grandes perdedores. Estos ganadores y perdedores no sorprenden a nadie, puesto que, por lo general, son los mismos.

El gran perdedor, como es costumbre, es Alberto Fernández. El presidente gastó su poco poder político en defender a Guzmán, quien dejó mal parado a Alberto y a quien, dentro del albertismo, acusan de traidor. Además, perdió uno de los pocos ministerios que le quedaban, luego de perder, entre otros, el ministerio de la Producción y el de Justicia a manos de la vicepresidenta.

Otro que no deja de perder terreno desde la asunción de Scioli como ministro de la Producción es el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien hace unas semanas le había propuesto al presidente el conocido como “Plan Massa”, donde él asumiría como un “súper Jefe de Gabinete” y se haría cargo de alinear los 6 ministerios que regulan la economía argentina. No sólo eso no sucedió, sino que la flamante ministra es muy cercana a Daniel Scioli, el principal rival de Massa de cara a las presidenciales del 2023 y con quien tiene una muy mala relación.

Por su parte “el Pichichi” indudablemente es un ganador en esta situación, ya que se encontró con un nuevo guiño de la vicepresidenta, empujando para que la ex ministra de Economía de Scioli en la provincia asuma el cargo que dejó vacante Martín Guzmán. Desde su vuelta a la escena, Scioli no deja de subir escalones para ser el candidato del Frente de Todos el año próximo.

Y, como en casi todas las jugadas del gobierno, la estratega y vicepresidenta Cristina Fernández es la gran ganadora. Las razones son evidentes: Alberto continúa perdiendo su poco capital político, ella se muestra más vigente que nunca y le pone un techo a los sueños presidenciales de Sergio Massa.

Ahora bien, ¿Qué pasará con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional? ¿Se achicará el gasto público? ¿Se terminará con el déficit? Sin un plan estratégico de gobierno, es imposible salir de nuestra decadencia crónica. No importa quien asuma el Ministerio de Economía.

Por: Tomas Ingoglia

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