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Sergio Massa tiene en sus espaldas una tarea muy difícil, terminar con los descalabros que sufre la economía argentina. El superministro anunció a sus asesores durante la semana y el miércoles juró en el cargo, en una ceremonia con un clima refundacional, lo que buscan desde la Casa Rosada para este gobierno que para muchos está terminado.

Luego de la jura, presentó un paquete de medidas que tienen como objetivo acumular reservas, no devaluar más el peso y reducir el déficit fiscal. Tres simples reglas para que un país no fracase. Además, las tres condiciones que puso el FMI en la negociación por el último acuerdo.

En conferencia de prensa, Massa recalcó que no llega a la Casa Rosada como un salvador, sino que llega a trabajar para transformar la Argentina. Durante ese discurso, con un tono esperanzador y optimista, el flamante ministro dejó claro los ejes en los que se basará para trabajar y los recursos que tiene nuestro país para “transformarse en un gran jugador si se lo propone”. Habló de la energía, del valor del litio, con el que Argentina cuenta en grandes cantidades. También de las proteínas, que, a palabras del ministro “producto de la inversión y la competitividad de nuestro campo, nos pone como un gran jugador mundial junto a Brasil y Estados Unidos”. No dejó atrás a la industria del conocimiento, donde aseguró que somos uno de los grandes proveedores de talento.

También habló acerca del rol que todos tenemos para reconstruir el país, donde mencionó a la oposición, los empresarios, trabajadores, el campo, la industria y las organizaciones sociales.

“Vamos a mirar lo económico-productivo parados en dos ejes. Uno vinculado a principios y otro vinculado a motores” sentenció Massa. Dentro de los principios, se encuentran el orden fiscal, el superávit comercial, fortalecimiento de reservas y desarrollo con inclusión. Dentro de los motores, inversión, producción, exportaciones y defensa del mercado interno.

Otro punto importante del discurso de Massa fue su mención acerca del tiempo que llevará la reconstrucción que planea. Sin dudarlo, dijo que este es solo el inicio de un plan que debe continuarse por muchos años para volver a poner a la Argentina de pie.

En materia de orden fiscal, anunció cuatro decisiones. La primera es que van a cumplir con la meta del 2,5 del déficit primario establecida por el presupuesto realizado por DNU. La segunda es que el Secretario de Hacienda no puede utilizar el saldo de adelantos del tesoro en todo el año. También, que rige el congelamiento de la planta del Estado para todos los sectores de la administración pública nacional centralizada. Por último, que se va a promover el ahorro en el consumo de los recursos a las personas que reciben subsidios

Por último, en lo que respecta a la juventud, se anunció un programa para fomentar en los próximos 12 meses, 70.000 nuevos programadores, ya que según Massa “en el talento de nuestros jóvenes hay también una oportunidad para vender trabajo al mundo”, volviendo a reiterar que la juventud tiene un rol esencial

Ahora bien, la gran incógnita es si Sergio podrá llevar a cabo su plan, teniendo como principal obstáculo a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. Muchos analistas comparan al flamante superministro con el presidente Fernández, quien no pudo gobernar por culpa de su vice. De todas formas, el ex intendente de Tigre parece tener confianza en que podrá manejar a Cristina, y, que teniendo más poder que el de Alberto cuando asumió podrá imponer su agenda y, quien sabe, ser el candidato del Frente de Todos en 2023, si es que, luego de una exitosa gestión no decide abandonar la coalición y volver a ser el seductor del voto peronista anti kirchnerista como lo fue en 2015

Por: Tomas Ingoglia

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