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Una organización con sede en California quiere aprovechar el poder del aprendizaje automático para decodificar la comunicación en todo el reino animal.  Pero el proyecto tiene sus escépticos.

El manejador de delfines hace la señal de “juntos” con sus manos, seguida de “crear”. Los dos delfines entrenados desaparecen bajo el agua, intercambian sonidos y luego emergen, se ponen boca arriba y levantan la cola. Han ideado un nuevo truco propio y lo han realizado en tándem, tal como se les solicitó. “No prueba que haya lenguaje”, dice Aza Raskin. “Pero ciertamente tiene mucho sentido que, si tuvieran acceso a una forma rica y simbólica de comunicarse, eso haría que esta tarea fuera mucho más fácil”.

Raskin es cofundador y presidente de Earth Species Project (ESP), un grupo sin fines de lucro de California con una ambición audaz: decodificar la comunicación no humana utilizando una forma de inteligencia artificial (IA) llamada aprendizaje automático, y hacer que todos los  conocimiento disponible públicamente, profundizando así nuestra conexión con otras especies vivas y ayudando a protegerlas. Un álbum de canciones de ballenas de 1970 impulsó el movimiento que llevó a la prohibición de la caza comercial de ballenas. ¿Qué podría generar un traductor de Google para el reino animal?

La organización, fundada en 2017 con la ayuda de importantes donantes como el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, publicó su primer artículo científico en diciembre pasado. El objetivo es desbloquear la comunicación dentro de nuestras vidas. “El fin por el que estamos trabajando es si podemos decodificar la comunicación animal, descubrir el lenguaje no humano”, dice Raskin. “En el camino e igualmente importante es que estamos desarrollando tecnología que apoya a los biólogos y la conservación ahora”.

Comprender las vocalizaciones de los animales ha sido durante mucho tiempo objeto de estudio y fascinación humana. Varios primates dan llamadas de alarma que difieren según el depredador; los delfines se dirigen unos a otros con silbidos característicos; y algunos pájaros cantores pueden tomar elementos de sus llamadas y reorganizarlos para comunicar diferentes mensajes. Pero la mayoría de los expertos no llegan a llamarlo lenguaje, ya que ninguna comunicación animal cumple con todos los criterios.

Hasta hace poco, la decodificación se basaba principalmente en una observación minuciosa. Pero ha aumentado el interés en aplicar el aprendizaje automático para manejar las enormes cantidades de datos que ahora pueden recopilar los sensores modernos transmitidos por animales. “La gente está empezando a usarlo”, dice Elodie Briefer, profesora asociada de la Universidad de Copenhague que estudia la comunicación vocal en mamíferos y aves. “Pero todavía no entendemos realmente cuánto podemos hacer”.

Briefer co-desarrolló un algoritmo que analiza los gruñidos de los cerdos para saber si el animal está experimentando una emoción positiva o negativa. Otro, llamado DeepSqueak, juzga si los roedores están en un estado estresado en función de sus llamadas ultrasónicas. Otra iniciativa, el Proyecto CETI (que significa Iniciativa de traducción de cetáceos), planea utilizar el aprendizaje automático para traducir la comunicación de los cachalotes.

Por:Guido Serenelli

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