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¿Se debe separar al artista de su opinión política? ¿Ser artista brinda ciertas licencias a la hora de emitir juicios en base a algo? ¿Debemos mantenernos al margen de aquellos artistas que dicen cosas que no nos agradan?

Hay muchas opiniones al respecto. Hay quienes prefieren diferenciar a la persona del artista, y quienes han dejado de admirar o de seguir a determinados artistas simplemente por su postura política.

Lo cierto es que para todo existe un grado de tolerancia y de respeto que debe tenerse en cuenta.

Seguir o no a una determinada personalidad, en definitiva, es decisión de cada uno.

El actor en cuestión recientemente ha sido foco de las noticias por un video en el que una persona se mostró muy crítica con su postura, haciendo referencia al cambio drástico que se ha evidenciado en el último tiempo (recordemos la gran crítica hacia el gobierno anterior), y que ahora pareciera mantenerlo al margen de toda manifestación pública sobre el andamiaje de la actual gestión.

Muchas pueden ser las razones por las cuales Pablo Echarri no ha sido crítico con este gobierno. Todas, quiero suponer, respetables, pues estamos en un país democrático y con libertad de expresión.

El hecho de la noticia no fue un hecho aislado, aunque así lo haya parecido. Ese video fue el reflejo genuino de una sociedad cansada; una sociedad completamente dañada por la enorme hipocresía que se maneja en ciertos sectores.

Un artista puede opinar, equivocadamente o no, de política. Pero no debe mostrarse endeble ante sus propias convicciones.

El gobierno de Macri ha dejado a la Argentina peor de lo que la recibió de Cristina. Pero el gobierno de Alberto Fernández dejará al país peor de lo que recibió de Macri.

Pablo Echarri, como tantos otros, solo han tenido ojo crítico para con el primero, puesto que ni en los 12 años de kirchnerismo que fueron desde 2003 hasta 2015, ni en los tres años de gobierno de Alberto Fernández se mostraron tan críticos como durante los cuatro años de gobierno de Macri.

El dólar incontrolable, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados al mismo tiempo que la jubilación multimillonaria de la vice presidente, los millones de pobres e indigentes que aparecieron en el último tiempo, y tantos otros resultados lógicos de un gobierno de inoperantes y corruptos, al parecer, no son suficientes motivos como para mostrar, al menos, un poco de disconformidad con respecto al oficialismo.

Los resultados de las medidas de un gobierno son dignas de crítica, según el color político del gobierno.

Lastimosamente, muchas figuras públicas ignoran que su palabra tendría más peso de no estar cargada constantemente de relativismo moral.

En definitiva, se puede separar a la persona del artista. Lo que no puede hacerse, bajo ningún punto de vista, es mostrarse indiferente ante la hipocresía.

Esa hipocresía clientelista propia de esta clase de personas; pseudo artistas que buscan constantemente el amparo del Estado.

Al parecer, la Patria está en peligro sólo cuando el gobierno de turno no es mecenazgo de determinadas personas.

Por: Julián Larrivey

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