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“Todo está caro” es la frase más escuchada últimamente; ¿Será así?, ¿O es porque somos pobres? Y que muchas veces la plata no alcance no es ninguna novedad, ya que estas problemáticas son protagonistas todos los días en la vida de los trabajadores, cuyos salarios están por debajo de la tasa de pobreza y, por ende, no logran adquirir ni una canasta familiar.

La inflación es muy difícil de describir, pero una forma de verla representada en la actualidad es la llamada “grieta económica”, ocasionada por la demanda de productos o variables en la economía, lo que genera la decadencia de las empresas, suba de los precios y mayor índice de pobreza.

A nivel social, en la última década solo han predominado las quejas, planteos, reclamos y luchas por la mejora del poder adquisitivo. Pese a ésto, durante los últimos meses el gobierno y algunos grandes comercios han ofrecido distintas promociones para “aliviar” el declive de la economía, siendo éstas una de las principales herramientas de ahorro. Así mismo, es decepcionante pensar que muchos clientes no tienen el dinero suficiente ni siquiera para pagar las promociones que se ofrecen. Una de éstas, por ejemplo, es la imposición de la compra de dos unidades, lo que te garantiza solo el ahorro del 25% de descuento del total, generando un descuento, pero no un ahorro, ya que te gastas más de lo pensado; ¡Es una incongruencia!

Aun así, los que se encuentran en situación de pobreza no son los únicos damnificados, puesto que si el trabajador de clase media se encuentra afectado, bajan las compras en los comercios, el comerciante no compra productos y las empresas bajan su inversión en materia prima y dejan de producir e invertir en Pymes.

En la Argentina, el 37,3% de la población nacional se encuentra por debajo de la línea de pobreza y, a su vez, tenemos anualmente una inflación del 71%. Mientras tanto, la cámara de diputados y la Nación están en campaña para promover el interés cultural en el país mediante la organización de la fiesta de la tortita negra, y no solucionando problemas que venimos arrastrando desde hace años.

Todas estas cuestiones nos afectan íntegramente. Por eso no importa quién, pero debemos encontrar una solución que proponga una salida, lo que será un beneficio para todos. Pero sin propuestas y ganas de articular ideas, se da una excusa perfecta para continuar con la grieta.

Pensar distinto no anula la posibilidad de construir proyectos compartidos. Por eso, hoy es la oportunidad que tenemos para cambiar nuestro futuro.

Por: Agustina Díaz

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