Nuestra Redes Sociales

El 31 de mayo de 1852 se firmó el Acuerdo de San Nicolas, uno de los numerosos eventos históricos que tuvo como protagonista a nuestra ciudad. Este pacto, precedente a la sanción de la Constitución Nacional, contribuyó deliberadamente al modelo federal de nación a construir y a la separación efectiva de Buenos Aires con el resto de la Confederación Argentina.

Estudiar la historia permite conocer el pasado,entender el presente y consecuentemente dar forma al futuro. La sociedad en la que nos desenvolvemos posee un carácter mutable, influenciado por el contexto histórico-político, por lo tanto, el individuo que se encuentra inmerso en ella, a pesar de que es libre en su accionar no deja de ser es un “sujeto” de la impronta que lo antecede, lo instituye. Continuando esta lógica, para entender quiénes somos es fundamental conocer de dónde venimos. El interés de los ciudadanos posibilita incrementar las investigaciones que pluralizan la cultura, al igual que facilita la expansión del conocimiento. Si deseamos enriquecer la identidad de los nicoleños, defender el patrimonio es concluyente.

La educación como democratizadora del saber y del pensamiento crítico, acompañada de los fenómenos globalizantes que nos interpelan, dan como resultado un cóctel cultural muy interesante. Los primeros acercamientos a la historia (al menos en un amplio sector de la juventud) se dan a partir de lo que las plataformas tecnológicas ofrecen, una acentuada observación puede darse en los innumerables centros culturales y museos que han fortalecido sus sitios webs para ofrecer un acercamiento a quienes deseen visitarlo virtualmente. Estas opciones son complementos cualitativos necesarios, pero para nada sustitutivos del material físico ni de la documentación histórica preservada en estos lugares.

La Casa del Acuerdo es la casa de todos los nicoleños, en sus habitaciones se aferra el espíritu federal de la nación y particularmente de nuestra identidad cultural. Por eso es deber de todos preservarla para las generaciones actuales y las venideras. Además nos invita a tomar un rol activo de investigadores. La hemeroteca del museo es fuente de innumerables periódicos, archivos y documentos, que mantienen viva la llama de la curiosidad y nos posibilitan rastrear tantos otros sucesos que marcaron nuestra historia.

La necesidad de un nuevo acuerdo apunta al advenimiento de la revalorización de nuestra identidad a través del compromiso ciudadano, del involucramiento en defensa de la historia y en darle trascendencia a las obstaculizaciones que la Casa sufre actualmente. Obstaculizaciones que se ligan a la desaparición de mobiliario y retratos expuestos anteriormente en las salas del museo, así como también del vaciamiento de la hemeroteca del mismo, la cual se encuentra despojada de su archivo histórico. Los diarios (aportados por ciudadanos nicoleños) han sido enviados a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, paradójicamente, centralizando el conocimiento y la cultura. Este vaciamiento dificulta, entre otras actividades, las investigaciones de los historiadores locales. Otra muestra evidente de las profanaciones intelectuales refiere al llamativo episodio que se dio durante la reinauguración del museo, en donde la directora posó con un retrato de Rosas, lo que puede entenderse como un hecho simbólicamente provocativo, o como una notoria falta de conocimiento respecto a los acontecimientos históricos. Sea cual sea la explicación, no puede desentenderse de la realidad y de lo grave que resulta.

Los ciudadanos debemos reflexionar sobre la importancia de defender nuestra Casa, que pregona la historia de todos nosotros, de lo que nos constituye, y de lo que hoy se encuentra maniatado. Ansío que de esta situación desfavorable se logre una implicancia social que despierte a los individuos, y sea el comienzo de una gesta defensora de la divulgación y preservación de la cultura al igual que de la historia, raíces de nuestra identidad.

Por: Francisco Garavaglia

Continue Reading
Advertisement