
En muchos deportistas, es común encontrar la pérdida de un motor esencial en este submundo nuestro: la motivación. Es totalmente común que esto suceda, y no tiene por qué relacionarse al deporte en sí.
La motivación es probablemente lo más importante, sobre todo en deportistas jóvenes, siendo el botón de arranque a las fabulosas características de la edad que conllevará a un interés aún mayor en la doctrina.
Lamentablemente, muchos la han martirizado de irrelevante. “La motivación no importa, tenés que ser constante igual”, “¿Qué importa la motivación? Si no vas a entrenar”, entre otras cosas. Y si bien considero importante la constancia más allá de ciertos motivos, también miremos la otra parte.
Los deportistas somos personas; si no nos sentimos motivados, no vamos a tener ganas de entrenar. Sí, es cierto, podés ir igual gracias a tu recia determinación, pero convengamos que no la vas a pasar igual de bien (que, como ya sabemos todos, es lo más importante a la hora de disfrutar de un entrenamiento).
Creo que las cosas que me han servido para motivarme a volver a entrenar han sido revisar mis anteriores combates o partidos, en el caso de juegos, o ir a ver competencias de amigos. Ver de primera mano la ferocidad con la que se pelea en una cancha por un título me ha dado la fuerza para volver a entrenar.
Obviamente, estas no son más que las cosas que a mí me han ayudado, por lo que no necesariamente a ustedes les sirva de igual manera. Sin embargo, espero que les sea de utilidad de algún modo.
Escrito por: Cuello, Agustín