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La urgencia y la necesidad de llegar a una etapa pos pandemia.

Una gran cantidad de población vacunada, eventos masivos y tomadores de decisiones reunidos con la cara descubierta resaltan y contrastan con chicos con el barbijo en el aula. Después de Mendoza, que picó en punta, la Ciudad de Buenos Aires anunció que el tapabocas deja de ser obligatorio en las escuelas (como sucede, desde noviembre del año pasado, para jardín y primer ciclo de primaria).

La ministra Carla Vizzoti criticó la medida tomada y los colegios bonaerenses mantendrán la obligatoriedad del tapabocas. Desde ésto, nos surgen varias preguntas: ¿Es solo una estrategia?, ¿Es una medida apresurada?, ¿Cómo abordan este tema en otros países?

La asociación P.O (Padres Organizados) juzgó y denominó el hecho como falta de voluntad política para resolver el tema del uso del barbijo.

Resaltan que hay mucha información nueva sobre cómo han trabajado en distintos países este hecho y ésto podría haber servido para tomar una decisión diferente a principios del año escolar, pero no hubo voluntad política ni compromiso de las asociaciones que funcionaron como órgano consultivo de las autoridades nacionales y provinciales.

También denunciaron una falta de transparencia ya que, según P.O, no hubo respuesta al pedido de acceso a la información pública para acceder a los datos que avalan la continuidad del barbijo obligatorio. Ésto se considera arbitrario, debido a que los adultos recuperaron su vida casi sin restricciones mientras que los chicos siguen yendo al colegio con la cara tapada.

Es una situación parecida a la decisión de cerrar las escuelas en marzo del 2020. En ese momento, se pensó que la forma de transmisión del COVID era similar a la de la influenza y que los chicos desempeñaban el papel de “súper propagadores”. Esa idea nunca se demostró. Sin embargo, hubo que reunir evidencia para demostrar que era falsa y que los chicos contagiaban menos (especialmente los más pequeños) o igual que los adultos. Con el barbijo se instaló algo similar, pero más burdo, porque ni siquiera se exige un tapaboca específico u homologado.

Entonces los chicos comenzaron las clases el 2021 con todo tipo de barbijos y la realidad es que la curva de contagios no varió según la calidad o el tipo de barbijo.

Exclamaron la mayoría de los representantes de Padres Organizados.

Dándole cierre al articulo, me encuentro con una situación muy dividida y complicada, en la cual pretendo entender ambas posturas. Por su parte, el hecho de seguir llevando el tapaboca se entiende por cuestiones de seguridad y salud, pero también nos retrasa, remontándonos a esa etapa pandémica que muchos no quieren recordar. Por otro lado, el no llevarlo lo entiendo como salir de esa etapa, tratando de darle cierre y llegar a la llamada etapa pos pandemia, tratando de asegurarnos que ésto ya terminó.

Luego de leer el artículo, les dejo mi habitual pregunta: ¿Y vos, de qué lado de esta discusión te encontrás?

Por: Maximo Torrens

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