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La tecnología es una herramienta que puede ayudarnos a resolver problemas en la educación, la seguridad, de inclusión y muchos más. En este artículo, el objetivo es hablar de algo que nos toca de cerca a todos y de cómo solucionarlo con tecnología: la corrupción. Ya todos saben qué es la corrupción, pero un punto importante es que hay dos cuestiones que siempre hicieron que un país sea menos corrupto; las instituciones, y ahí podemos ver el caso de Dinamarca, que es un país con instituciones muy fuertes y es el país menos corrupto del mundo, y la educación, donde podemos encontrar el caso de Estonia, donde la caída de la corrupción fue proporcional a la mejora del sistema educativo.

Pero últimamente se agregó un tercer factor muy importante a la lucha contra la corrupción: la tecnología. Más específicamente, el blockchain.

La corrupción es muy complicada porque afecta directamente a muchísimas temáticas que la juventud quiere evitar. Genera más desigualdad, atenta contra la inclusión e impacta de forma negativa en el mundo del empleo (ya que contamos con menos recursos) y también, indirectamente, en la educación (puesto que, básicamente, no se le puede inculcar a un alumno que no haga algo cuando sistemáticamente ve en la televisión que las personas con mayor poder lo hacen).

Volviendo al blockchain, esta tecnología comenzó a circular gracias al boom de las criptomonedas, pues es la tecnología que permite que esta moneda exista.

Pero no solo funciona en este ámbito, sino que es una herramienta muy eficiente para combatir la corrupción.

Antes de comenzar, cabe aclarar que no considero que ningún gobierno democráticamente electo se forme para delinquir. Es decir, no creo que en un gobierno exista una cadena sistematizada de corrupción que involucre a toda una gestión, pero sería ignorante no reconocer que, dentro de muchos gobiernos, han existido y se han probado casos de corrupción que, reitero, son individuales y no colectivos.

Blockchain es, en su traducción al español, una cadena de bloques. Es una base de datos compartida que registra absolutamente todas las transacciones y movimientos que están a la vista de todos a través de encriptaciones. Cada movimiento se registra en un bloque y éste, a su vez, se une digitalmente con los otros bloques. Ésto hace que estos datos sean prácticamente inviolables debido a que, al estar todos conectados, que uno de ellos se modifique causa una modificación en el resto. Además, para cambiar uno de estos bloques debes tener la capacidad de desencriptar a los demás.

Entonces, metiéndonos de lleno en el tema, ¿Qué puede lograr el Estado a través del blockchain? Almacenar datos públicos, transparentar todas las operaciones, que cualquier ciudadano esté al tanto de cómo y en qué se invierte el dinero público y hasta poder realizar elecciones más traslúcidas y evitar el fraude electoral.

Y sí, obviamente lo aplican Estonia, Dinamarca, Israel, Corea del Sur, pero hay un ejemplo mucho más cercano a nosotros; Colombia. En el año 2020, Colombia invirtió un total de 7 millones de dólares en 1.400 obras que nunca concluyeron. Eso generó mucho enojo en la sociedad colombiana, por lo que el gobierno colombiano, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo y el Foro Económico Mundial, crearon el “Proyecto de transparencia”, que utiliza un software con tecnología blockchain para combatir la corrupción en las contrataciones públicas. Además, el año pasado el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia publicó cómo el gobierno colombiano comenzará a aplicar el blockchain dentro del Estado para ser cada vez más vítreos .

Ahora bien, ésta no es una tecnología especialmente cara, pero es claro que se necesita voluntad política para hacer esta inversión. Pero teniendo en cuenta lo que nos cuesta la corrupción, la inversión en sistemas blockchain sería de vital importancia y lo que ahora parecería un gasto, terminaría ahorrándonos dinero.

Y cuando hablo de voluntad política no solo hablo de voluntad para invertir; también hablo de que hay muchos sectores que se opondrán a la transparencia, ya que se benefician de este problema que daña a millones de argentinos. Otra consecuencia positiva de realizar un proyecto para el uso de blockchain es que dejará en evidencia a quienes no quieran aplicarlo.

Si los jóvenes queremos un futuro menos desigual, con más educación, más empleo y más inclusivo, debemos eliminar de raíz la corrupción, que nos quita las posibilidades de un progreso sostenido en el tiempo, con confianza en el Estado y en cada una de las instituciones.

Por: Tomas Ingoglia

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