Nuestra Redes Sociales

Días atrás fue publicada la noticia de que nuestro país entró en un “default ambiental”. Tanto en los medios especializados en ambiente y naturaleza, como también en los principales medios nacionales, se hicieron eco de esta noticia y la publicaron tanto en sus portales de noticias como en sus redes sociales. Al cabo de horas gran parte de nuestra población se hizo eco de la noticia por medio de su título, con interesados en la misma, queriendo averiguar que significa el término “default ambiental”.

Como si nuestro país no estuviese al borde de otro tipo de default (económico), ahora nos encontramos con uno nuevo. Si bien en esta oportunidad vamos a hablar sobre que significa un default ambiental, no se perderá la oportunidad de relacionarlo, ínfimamente, con una breve apreciación a los defensores de la economía por sobre el ambiente.

Vamos directo a la respuesta de que es un default ambiental: el mismo hace referencia a la capacidad que tiene la población de un país de usar y consumir, los recursos y servicios naturales que se generan, por lo que en caso de consumir más de lo que los ecosistemas del país pueden regenerar a lo largo de un año, se entra en un default ambiental. En el caso de Argentina, si bien contamos con una buena reserva de “biocapacidad” (lo que se conoce como reservas en términos ecológicos), si el mundo consumiera sus recursos naturales de la manera que nosotros lo hacemos, necesitaríamos aproximadamente 2 planetas enteros (1,75, el promedio mundial) para ajustarnos a ese consumo. Los casos más notorios del mundo son: el de Estados Unidos, que si el mundo consumiría como lo hace su población, necesitaríamos, aproximadamente, poco más de 5 planetas enteros, siendo este el caso más extremo de todos los países de nuestro planeta; por otra parte, en el caso particular de los países propios de la Europa occidental, si el mundo consumiría como ellos, se necesitaría, aproximadamente, de 2 a 3 planetas (variando por país).

¿Cómo se ha llegado a este punto en el que cada vez la población mundial y la nacional consumen más recursos con el paso de los años, y los mismos cada vez tardan más en recuperarse de nuevo? Fuera del crecimiento poblacional: ¿en verdad la población consume más recursos que en años anteriores? ¿En verdad los recursos naturales tardan más en volver a recuperarse, o es el “mercado” el que impide esto? En el próximo párrafo se intentará responder esto con algunos datos recopilados de diversos medios, y de paso sumaremos la parte económica enunciada con anterioridad.

Tomemos un caso paradigmático a nivel global, como el de la deforestación de bosques. Por año se deforestan alrededor de 10 millones de hectáreas en el mundo, siendo el caso nacional más paradigmático el de la deforestación del bosque en el Gran Chaco. La misma se hace con la lógica, casi en su totalidad, de generar nuevas áreas de monocultivo de soja para poder abastecer la demanda de alimentos para animales rurales.

Podríamos tomar otros casos, como el de la actividad ictícola, que a nivel global el 30% de los recursos pesqueros están sobreexplotados (en Argentina se desperdician toneladas de pescados al año, como la merluza, debido a manejo deficiente de los recursos pesqueros), también la matriz energética global, y principalmente la nacional, que depende del uso de combustibles fósiles, hacen eco del manejo ineficiente de nuestros recursos naturales renovables y no renovables, y de cómo la depredación humana solamente responde al lucro inmediato y nunca a generar condiciones más sustentables para nuestro planeta, y, por ende, para todas aquellas personas que habitan en la Tierra.

Otro caso notorio que demuestra lo anteriormente mencionado es que alrededor del 40% de los alimentos producidos en el mundo son desperdiciados antes de poder ser consumidos. En nuestro país podemos ver todos los años, como en todas las campañas nacionales de cosecha de diversas frutas y verduras, las mismas se desperdician en grandes cantidades de toneladas debido a que no se pudo conseguir trabajadores para poder cosecharlas. Investigando sobre el tema, siempre se puede vislumbrar como la paga para cosechar tales productos naturales es de miseria, y en muchos casos las condiciones laborales son propias de esclavitud moderna.

Para concluir, nuestro país se va acercando cada vez más a un punto de no retorno en lo ambiental y social. Año tras año producimos toneladas de alimentos que jamás van a llegar a los platos de nuestra gente, de esas toneladas, un porcentaje va a pasar a ser “basura” que va a terminar en la basura (valga la redundancia), esperando a ser comida para gente que revuelve todos los días los basurales para poder comer algo. En esos mismos basurales nunca faltan esos fuegos para quemar lo que ya no nos hace falta, muchas veces plástico, ese mismo plástico que viven generando compañías multinacionales que dicen preocuparse por el ambiente, pero que una vez que llegan a tal o cual país, nunca más vuelven a hacerse responsables por los plásticos que generaron, y que terminan contaminando nuestros ríos, mares, y océanos, los cuales albergan los peces que fueron mencionados con anterioridad, los cuales, y gracias a investigaciones hechas recientemente, se demostró que varios poseen microplásticos dentro de ellos, que van a pasar a ser consumidos por nosotros una vez que un pescado este en nuestro plato.

El Mercado es el que nos ordena y dice que debemos consumir como los estadounidenses, australianos, rusos, japoneses, o como los europeos occidentales para poder ser en verdad felices en este mundo. Quizás por esta vez tendríamos que hacerle caso a lo que nos dice el mundo y empezar a generar consumos más responsables, y exigirles a las empresas que consumimos que dejen de ser tan hipócritas y paren con tanto “greenwashing” barato y pongan manos a la obra en generar un mejor mundo.

 

Datos obtenidos de la nota de Laura Rocha para diario Infobae el día 26 de junio de 2022.

Por: Matias Russo

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